El sexo… ¿vende?

La industria del porno mueve miles de millones de dólares en el mundo. Su crecimiento está ligado a la expansión de los medios, ya que eso también ha cambiado el comportamiento sexual de las personas.

Parece realmente lejano cuando el único acceso que se tenía a la pornografía eran las revistas que durante tantos años se han escondido debajo de las camas para no ser encontradas por los demás. Las “Playboy” robadas a papá pasaban de mano en mano entre los adolescentes como gran experiencia erótica, y los pocos que se animaban, entraban a hurtadillas a los cines destartalados que exhibían películas XXX con poca calidad y ninguna comodidad.

Dentro del destape que vivimos ahora, gracias a un sólo clic en el teclado podemos descubrir e indagar en esta industria del sexo, que abarca desde la pornografía hasta los sex shops y las páginas por Internet, y que mueve anualmente alrededor de 60.000 millones de dólares en todo el mundo, según la revista Forbes, alimentada por una demanda creciente de consumidores de sexo a domicilio. Con ‘atención personalizada’, la industria pornográfica vende sexo a millones de personas a través de la televisión e internet, que han convertido a uno de los negocios más viejos y desdeñados del mundo en uno de los más sólidos. Cifras que se desconocen en España.

Cada segundo del día, cerca de 30 millones de personas se conectan diariamente en la red en busca de sexo en las más de 260 millones de páginas web, de acuerdo a un estudio de N2H2, una empresa de análisis de Internet. Yo misma lo he hecho durante un par de horas. Bueno, en realidad, durante bastantes días. No obstante, tenía mis buenas razones. Estaba investigando.

Empecé este tipo de investigación porque la industria del porno, a diferencia de otros modelos de negocio, se ha visto obligada constantemente a probar las nuevas tecnologías. Una industria que siempre ha sido innovadora, y que en el último siglo se considera pionera en el cine, el vídeo e Internet, ya que mueve muchos millones. Y para ello, debía de investigar.

Evidentemente, esto requería una investigación exhaustiva: horas y horas navegando por las entrañas de la red, visitando las mejores y peores páginas porno, en busca de resultados y de cifras que nadie desvela.

Llegar al meollo de la industria cuesta bastante más de lo que parece. Aunque ver fotografías de gente desnuda online es relativamente fácil, provocando que la gente de mi alrededor ya me tome como una “salida”, saber cual es el beneficio real de esta industria es verdaderamente difícil. La mayoría de las empresas para adultos están en manos de particulares, y aunque se regodeen en la desnudez, mantienen sus asuntos financieros bien tapados.

Si se teclea la palabra ‘sexo’ en el buscador Google, aparecen 63 millones de sitios. Si se busca el término ‘sex-shop’ figuran siete millones de páginas y si se escribe ‘tapper-sex’ aparecen unas 14.000 entradas en menos de un segundo.

Se calcula que en el mundo 250 millones de personas son consumidoras habituales de los productos y servicios de esta industria. Solamente el porno de Estados Unidos recibe ganancias estimadas de entre 9.000 y 13.000 millones de dólares al año, de acuerdo a cifras extraoficiales; De ellos, cerca de 6 mil millones corresponden a la venta de películas en DVDs y cíntas de video; los estadounidenses gastan más de 10.000 millones de dólares anuales en pornografía, lo mismo que en entradas de cine, según la revista especializada Adult Video News (AVN), la publicación más respetada del sector. Los alquileres de videos y DVDs con escenas de sexo explícito crecieron desde 450 millones en 1992 a 800 millones en 2002 en Estados Unidos, casi el doble en una década.

Los estadounidenses en 2001 gastaron 465 millones en películas pornos ‘pay per view’  (pague para ver) desde sus hogares y, la mayor parte de ese dinero, fue para gigantes del entretenimiento, como AOL Time Warner y AT&T”, indicó Eric Schlosser en su libro “Reefer Madness: Sex, Drugs and Cheap Labor in the American Black Market”.

En Brasil -el principal productor de cine XXX en América Latina- la pornografía factura unos 30 millones de dólares por año, de acuerdo a la Asociación Brasileña de Empresas del Mercado Erótico. Mientras, en la Unión Europea, se gastan aproximadamente 400 millones de dólares solamente en sitios pornográficos, un consumo que se acerca al 70% del total de las ganancias en Internet.

La demanda por la pornografía es tan alta que las grandes corporaciones como AT&T, General Motors y las cadenas de hoteles Marriot salieron a buscar su porción del tesoro y se convirtieron en su principal distribuidora.

En Estados Unidos, el epicentro de la industria está en Chatsworth, Valle de San Fernando (Los Angeles, noroeste) donde están afincados más de 200 estudios.

En el vecino México, la industria pornográfica comienza a emerger y los empresarios del sector salen a la conquista de un mercado de 100 millones de habitantes, que hasta ahora consume este tipo de productos en forma pirateada.

Para comprobar que la industria del sexo se democratiza cada vez más, hay fijarse en lo que pasa en la tradicional China, donde ingresan anualmente cerca de 5.000 millones de dólares solamente en productos pornográficos.

En España, desde 2009 ya no se celebra el Festival Erótico de Barcelona como consecuencia de los pocos ingresos que recogía debido a que la gente ya no acudía como años anteriores.  Ahora desde hace tres años, se viene celebrando la fiesta del porno español, que este año se lleva a cabo el 12 de mayo en Barcelona y en la que se juntan las principales productoras pornográficas del país. “No existe actualmente un festival porque nadie se atreve a poner dinero”, indica David del Bass, de Pecado Adulto.

Las cifras reales en España sobre la industria del porno, es muy difícil, por no decir imposible, que salgan a la luz. “Cuando el Gobierno vea el porno como un empleo, a lo mejor, pero sacar cifras de algo que se tiene que declarar diferente a lo que es, no está tan clara”, afirma el actor Sergio del Hierro. El porno no es prostitución, “pero para Hacienda sí lo es”, y añade que la industria del porno nacional, “jamás moverá millones como se dice”.

En definitiva, en la industria española del porno no se mueven millones de euros, quizás un millón de euros facturado por año sí, si juntamos todas las productoras porno en España, porque hay muy pocas productoras y muy pocos actores en comparación con otros países.

 

 

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