El cine erótico, ¿género o referencia cinematográfica?

Sonia Montins

Rita Hayworth escribió al desprenderse de sus guantes las primeras líneas del cine erótico en 1946 al ritmo de “Put the Blame on Mame” de la mano de Charles Vidor. Después vendrían otros films como Vértigo de Alfred Hitchcock en 1958 o Faster Pussycat Kill Kill en 1966. En los años 70, se crea el sistema de clasificación por edades para que cualquier película pueda exhibirse legalmente, es entonces cuando llega la oleada de erotismo a España donde uno de sus principales exponentes fue Luís García Berlanga en películas como Tamaño natural, 1977.

Muchos críticos de cine coinciden en que la principal diferencia entre el cine erótico y el pornográfico consiste en que en el primero se finge y en el segundo no. La realidad del erotismo es que le cuesta encontrar un público acérrimo y cuando una superproducción comercial tiene tintes eróticos se la califica antes de drama que de película erótica. Pese a esto, este género, sí encuentra a su público en países que todavía no han resuelto la cuestión de la censura como Italia o EEUU, este último considerado el país más consumidor y productor de pornografía.

“La realidad del erotismo es que le cuesta encontrar un público acérrimo y cuando una superproducción comercial tiene tintes eróticos se la califica antes de drama que de película erótica”

Cada vez con más frecuencia encontramos en las salas de cine películas con fragmentos  sexuales, es por ello que este tipo de escenas se están normalizando entre el público. Aún así el género del erotismo no se reconoce como tal en las carteleras así y como argumenta el crítico Paco Gisbert: “el problema a la hora de poner la etiqueta porno o erótica a una película es que éstos no son un género cinematográfico propiamente dicho, como puede serlo el western o la comedia, sino un marco referencial, como la animación. De hecho, hay pornos que son comedias, dramas o thrillers”. Siguiendo al hilo de esta reflexión no se entiende que en los videoclubes o sex-shops españoles hayan salas que recojan todo este tipo de películas o que éste “genero” haya dado tantos éxitos al cine español de la mano de “Los Amantes del Círculo Polar”, “Lucía y el sexo”, “La buena estrella”, “Átame” o “Jamón, jamón”, película que lanzó a Penélope Cruz a la fama, la cual pasó hace unos días a ser la estrella 2.436 de la constelación hollywoodiense.

Respecto a si una película con grandes rasgos eróticos y sexuales puede triunfar en el cine español, Gisbert alega un rotundo sí y añade más: “claro que puede triunfar una película erótica en el cine. Hace más de un cuarto de siglo, cuando se aprobó la ley que autorizaba el porno, “El diablo en la señorita Jones” tuvo un éxito grande en taquilla. Lo que ocurre es que ahora se hace un porno inviable para las salas, tanto por formato como por producción y temática”.

“el problema a la hora de poner la etiqueta porno o erótica a una película es que éstos no son un género cinematográfico propiamente dicho, como puede serlo el western o la comedia, sino un marco referencial”

Otro de los críticos  españoles de cine con más renombre, Julio Rodríguez Chico, hace una gran distinción entre lo que es cine erótico y lo que equivale a cine porno: “a mi entender el “cine erótico” responde al galanteo o ligue, a los diálogos irónicos y con segundas intenciones, es el juego de miradas, el arte de seducir. Esto ha sido siempre una constante en el cine, y por muchos siempre se han considerado como manifestaciones de un cine erótico. A pesar de esto, me parece que quizá en nuestro momento actual haya muchos –o la mayoría- que identifiquen una película erótica con aquella en que abundan las escenas de sexo, y una película pornográfica aquella que aparte de la crudeza de las escenas no tiene otro contenido ni finalidad que la provocación de excitaciones placenteras”. Rodríguez Chico apuesta por llevar el tipo de películas que él define como “películas con contenido erótico” al cine porque al contrario que las películas porno: “llegan a la inteligencia del espectador y a su corazón, dejándole libre y sin manipular sus sentimientos e inclinaciones. El cine erótico debe dejar ver el amor que existe entre dos personas, esta sensación es más válida que otra que recurra a mostrar el sexo de manera mecánica. Es cuestión de sugerir y no de mostrar, de inducir dejando libertad y no provocando una reacción instintiva. Por eso, mostrar gratuitamente el sexo me parece una manera fácil de provocar unas reacciones pasajeras y superficiales que impiden llegar más adentro, descubrir lo que pasa en una persona y la relación profunda que se establece con otra, aunque habrá situaciones en que lo sexual tenga su sentido en la pantalla si la historia lo exige”.

“El cine erótico debe dejar ver el amor que existe entre dos personas, esta sensación es más válida que otra que recurra a mostrar el sexo de manera mecánica”

Las clasificaciones de películas por géneros es algo muy recurrente en las reseñas de las carteleras para orientar al espectador y a sus gustos. A la hora de hacer estas clasificaciones, en ocasiones es complicado determinar que película es más de acción, más de suspense, más comedia, o en el caso que nos ocupa, más pornográfica o más erótica. Por lo tanto, si una película es calificada como thriller por tener un ritmo rápido en las acciones y un héroe que desenmascara a los villanos, ¿por qué no calificar de erótico en las carteleras a un film en el que abundan las escenas eróticas y una mujer fatal y deseada que desenmascara a sus atributos?. Una de las principales características del cine español es la forma que tienen sus directores de entender el sexo y de plasmarlo, un erotismo real alejado del sexo edulcorado y las escenas artificiales de otro tipo de films quizá más comerciales. El erotismo en el cine español es más que evidente y Julio Medem, uno de los directores más punteros de los últimos años lo mantiene vivo en películas como “Habitación en Roma. Una historia de dos mujeres que se internan juntas en una habitación donde experimentan una aventura física. Una película erótica aunque a la hora de llevarla ante el gran público se le ha dado el trato de drama. Aparentemente quizá es solo cambiar una palabra por otra, pero lo cierto es que calificar a una película de erótica pondría los puntos sobre las íes en el cine español, reinventaría un género muchas veces ya usado, eliminaría tabúes y medias tintas y sería una manera de tener claros y firmes propósitos para aquellos que tienen por fin rodar una película erótica y para los cinéfilos y espectadores a los que les entusiasma el arte del erotismo español. Por otro lado quizá el cine hollywoodiense podría sufrir un empacho con tanto “jamón español” y por desgracia éste es un temor que algunos directores españoles padecen.

SUBGÉNEROS DEL “CINE DE PLACER”

Berlanga englobaba el cine erótico y el cine pornográfico en una sola nomenclatura: “el cine de placer”. Los expertos y aficionados de este género ven en éste distintos subgéneros que los clasifican según:

Grado de lujuria y erotismo:

El término de películas softcore hace referencia a las películas en las que jugando con el ángulo de visión de la cámara se ven escenas de sexo real en las que no se dejan ver los genitales explícitamente. Ni penetración, ni sexo explícito y en la mayoría de veces, ni hombres. Es un subgénero centrado en la figura de la mujer. No solo está dedicado a los más pudorosos o a los que se inician en éste género sino que para algunos este tipo de películas son la versión más artística del porno o el erotismo cinematográfico.

Por otro lado, las películas hardcore se refieren a aquella versión del porno en las que sí se muestra de forma explícta y a veces salvaje la penetración y los órganos sexuales.

Según el guión de la película

Las películas gonzo, que presentan el acto sexual de manera explícita.

Películas argumentales o features, aquellas en las que la pornografía se rueda en torno a una historia narrada.

Según la edad que tengan los protagonistas:

Lolicon engloba las películas de anime o manga pornográfico en las que muestran imágenes de niñas en situaciones eróticas e insinuantes. El equivalente masculino de este tipo de pornografía es el Shotacon.

El género Teen (adolescente), muestra a adolescentes de 18 años que aparentan ser más jóvenes.

Mature (maduras), como su nombre indica, esta rama del cine erótico es la que lleva a las mujeres maduras a actuar frente a la pantalla.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

  • Categorías

A %d blogueros les gusta esto: